Pocos tratamientos arrastran tanta distancia entre su imagen y sus datos como la terapia electroconvulsiva. Esta es la lectura de los estudios sobre su eficacia, su seguridad y su efecto en la memoria, sin el dramatismo que suele acompañarla.
La terapia electroconvulsiva es el tratamiento antidepresivo más eficaz a corto plazo del que disponemos. En la depresión grave o con síntomas psicóticos la remisión es alta, por encima de la de cualquier fármaco.
Su seguridad hoy tiene poco que ver con la imagen que arrastra. La mortalidad ligada al procedimiento ronda los dos casos por cada cien mil tratamientos, una cifra comparable a la de una anestesia general de rutina.
El punto delicado es la memoria. Los fallos cognitivos objetivos que se miden son en su mayoría pasajeros, pero puede quedar una laguna en los recuerdos personales cercanos a las sesiones, y ese efecto es el que peor se cuantifica.
La TEC se practica todos los días en hospitales de toda España y del mundo. Se hace siempre bajo anestesia general y con relajación muscular, de modo que la persona no se mueve ni siente dolor durante la sesión, que dura pocos minutos. La técnica de hoy se parece poco a la que ha fijado la cultura popular.
Aun así, arrastra un estigma que no se corresponde con lo que muestran los datos. Ese desajuste se deshace con cifras, y a eso voy.
El metaanálisis de referencia reunió los ensayos que compararon la TEC real con una simulada y con los fármacos, y encontró un efecto grande y superior al de la medicación. A día de hoy es el tratamiento antidepresivo más eficaz a corto plazo. En las series clínicas, la remisión ronda el 75% del total de pacientes tratados, y sube todavía más en la depresión grave con síntomas psicóticos, con cifras cercanas al 95% entre quienes completan el tratamiento.
Esas dos lecturas hay que separarlas: la cifra más alta corresponde a quienes completan el curso, no al total de partida. Doy siempre la del total, que es la exigente, antes que la de completadores. Aun así, cualquiera de las dos sitúa a la TEC por delante del resto en eficacia a corto plazo.
Hay situaciones en las que la TEC es la primera opción. La depresión con síntomas psicóticos, donde su eficacia es la más alta que se conoce. La catatonía. Los cuadros con riesgo vital inmediato, en los que ganar tiempo cambia el pronóstico. Y la depresión grave durante el embarazo, cuando otras opciones plantean más riesgos para la madre o para el feto. En esos casos las guías la sitúan entre los tratamientos de elección, no al final de la lista.
Este es el aspecto que más preocupa, y el que explico con más cuidado. Los estudios que han medido la función cognitiva con pruebas objetivas encuentran descensos claros en los primeros días tras las sesiones. La mayoría se recupera en unas dos semanas, y a partir de los quince días no se detectan efectos negativos; algunas funciones incluso quedan por encima del punto de partida, probablemente porque la propia depresión afectaba al rendimiento.
Ahora bien, ese metaanálisis tiene un límite que no se puede omitir: no midió la memoria autobiográfica retrógrada, es decir, el recuerdo de acontecimientos personales de las semanas cercanas al tratamiento. Y ese es precisamente el efecto que más refieren los pacientes y el que puede persistir. No tengo una cifra firme de cuánto dura ni a cuántas personas afecta, porque las pruebas estandarizadas no lo capturan bien, y prefiero decirlo así antes que dar un número que no podría sostener.
Lo que sí sabemos es que la forma de administrar la TEC modifica su impacto sobre la memoria. La colocación de los electrodos en un solo lado, el derecho, y el pulso breve reducen la carga cognitiva frente a la técnica bilateral clásica, a costa de algo menos de eficacia. Ese equilibrio entre eficacia y memoria se decide caso por caso.
La TEC se realiza bajo anestesia general, y esa parte tiene su propio historial de seguridad. Una revisión que reunió más de setecientos mil tratamientos en treinta y dos países cifró la mortalidad ligada al procedimiento en unos dos casos por cada cien mil tratamientos, una cifra comparable, o incluso inferior, a la de una anestesia general en cirugía de rutina. En los datos posteriores a 2001 la mortalidad es aún más baja.
Los efectos adversos frecuentes son leves y pasajeros, como dolor de cabeza, molestias musculares o algo de confusión al despertar, que ceden en poco tiempo.
La TEC induce la remisión, pero no la garantiza para siempre. Sin un tratamiento de mantenimiento, alrededor de la mitad de las personas recae en los doce meses siguientes, y buena parte de esas recaídas ocurre en los primeros seis. Mantener la medicación reduce ese riesgo de forma notable. Por eso, cuando la TEC funciona, el paso siguiente es planificar el mantenimiento.
Cuesta pensar en la TEC sin las imágenes que ha dejado el cine. Frente a esa percepción, los datos dibujan otro cuadro, con una mortalidad mínima, unos fallos cognitivos objetivos en su mayoría pasajeros y la eficacia más alta entre los tratamientos de la depresión. El contrapeso también cuenta, y ya lo he dado: puede quedar una laguna en los recuerdos personales que no se cuantifica bien, y sin mantenimiento la recaída es alta. Esas dos caras, juntas, son la TEC de hoy.
Cada aspecto de la TEC tiene su propio nivel de respaldo. Esta es la lectura a día de hoy; la reviso cuando cambian las guías o cuando aparece un ensayo relevante.
Cómo leer las etiquetas. Bien establecido: eficacia demostrada en estudios de calidad y recogida en guías. Prometedor: resultados favorables que aún necesitan confirmarse en ensayos amplios o un protocolo consensuado. Insuficiente: los datos disponibles no permiten una recomendación firme. Que un uso esté «bien establecido» significa eficacia probada en el conjunto de pacientes, no una garantía de mejoría en cada persona. Es una referencia general. En tu caso concreto, la indicación se decide en consulta, uniendo esta evidencia con la experiencia clínica, tu historia y lo que ya has probado.
Eficacia agregada. UK ECT Review Group (Lancet 2003): TEC real vs simulada, tamaño de efecto estandarizado −0,91 (IC95% −1,27 a −0,54; 6 ensayos, 256 pacientes); TEC vs farmacoterapia −0,80 (IC95% −1,29 a −0,29; 18 ensayos, 1.144 pacientes); bilateral superior a unilateral, −0,32 [1].
Remisión real. Consorcio CORE: en completadores, remisión 87% global, 95% en depresión psicótica y 83% en no psicótica con TEC bilateral [2]. Sobre el total de la cohorte (N=253), remisión 75% y respuesta sostenida 79%, con respuesta inicial ya en la tercera sesión en el 54% [3].
| Fuente | Medida | Resultado |
|---|---|---|
| UK ECT Review Group 2003 | TEC vs simulada | SES −0,91 |
| UK ECT Review Group 2003 | TEC vs fármacos | SES −0,80 |
| Petrides 2001 (completadores) | Remisión, psicótica | 95% |
| Husain 2004 (CORE, total) | Remisión global | 75% |
| Tørring 2017 | Mortalidad | 2,1/100.000 |
Efectos cognitivos. Semkovska y McLoughlin 2010 (84 estudios, 2.981 pacientes, 24 variables): descensos significativos a los 0–3 días en el 72% de las variables; a los 4–15 días vuelven a la línea de base o por encima; después del día 15 no hay efectos negativos y el 57% de variables mejora sobre el basal. Matiz decisivo: el metaanálisis afirma que «no se identificaron pruebas estandarizadas de amnesia retrógrada», por lo que la amnesia autobiográfica retrógrada, el efecto más persistente reportado, no queda capturada por esta síntesis. Esta fuente, por tanto, no permite afirmar que dicha amnesia se recupere [4].
Seguridad. Tørring 2017: mortalidad 2,1 por 100.000 tratamientos (IC95% 1,2–3,4) sobre 766.180 tratamientos en 32 países; en estudios posteriores a 2001, una sola muerte relacionada sobre 414.747; referencia de contexto, mortalidad de anestesia general en cirugía ~3,4/100.000 [5].
Recaída. Jelovac 2013 (32 estudios): recaída 51,1% a 12 meses (IC95% 44,7–57,4) y 37,7% en los primeros 6 meses pese a farmacoterapia de continuación; con TEC de continuación, recaída similar a 6 meses (37,2%); en RCT, el antidepresivo redujo el riesgo a la mitad frente a placebo (RR 0,49; NNT 3,3) [6].
Guías. CANMAT 2023 recomienda la TEC, entre otras opciones, en depresión con características psicóticas, catatonía, alto riesgo suicida y cuando se necesita respuesta rápida [7]. NICE (TA59) la limita a lograr mejoría rápida y a corto plazo de síntomas graves tras el fracaso de otras opciones o cuando el cuadro es potencialmente mortal [8].
La técnica unilateral derecha de pulso breve/ultrabreve se asocia a menor carga cognitiva en la fase aguda y sobre la memoria autobiográfica; las cifras comparativas exactas frente al pulso breve estándar no se detallan aquí. La indicación en depresión grave del embarazo es consenso de guías, sin una cifra de eficacia o seguridad que citar.
El primer paso es una valoración completa. De ahí salen el diagnóstico y las opciones de tratamiento para cada caso.
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Dr. Federico LópezMédico psiquiatra · Nº colegiado 4116760 · Última revisión: julio de 2026Este contenido tiene finalidad divulgativa y no constituye consejo médico individual ni establece una relación médico-paciente. Las guías y la evidencia que cito son la referencia con la que trabajo, no una regla fija. En cada caso, la decisión une esa evidencia con la experiencia clínica y con tu situación concreta, y el mejor plan para una persona puede diferir de lo que marca una guía. Eso se valora contigo en consulta, con tu historia clínica delante.
Última revisión: julio de 2026 · Dr. Federico López Rodríguez, Nº colegiado 4116760