Inicio · Tratamientos · Hábitos y suplementación

Hábitos y suplementación

Lo que haces forma parte del tratamiento tanto como lo que tomas

El sistema nervioso no funciona aislado: el sueño, el movimiento, la nutrición, la inflamación y la conexión intestino-cerebro influyen en los trastornos mentales, y la evidencia sobre ello crece cada año. En mi consulta ese conocimiento se traduce en pautas concretas, integradas en tu plan de tratamiento y revisadas en cada visita.

Medidas conductuales

Lo que recomiendo en consulta

Junto a la medicación, o en su lugar cuando el caso lo permite, en consulta hablamos de lo que haces cada día. Estas medidas forman parte del plan con la misma seriedad que un fármaco, y se ajustan en las revisiones. Dos de ellas se repiten en casi todos mis planes.

Ejercicio de fuerza

Es la recomendación que más repito, y una de las que más evidencia ha acumulado estos años. Trabajo de fuerza, dos o tres veces por semana, con la frecuencia adaptada a cada caso. El objetivo es ganar o mantener masa muscular y reducir grasa, que tiene un componente proinflamatorio poco amigo del ánimo, más allá de lo estético.

Caminar, con criterio

Caminar está al alcance de cualquiera, y rinde cuando se hace con cabeza. Lo decisivo es la constancia. Mejor varios paseos a buen ritmo cada semana que una caminata heroica de vez en cuando. La intensidad cuenta, el cuerpo debe notar que está en marcha. Y cuentan las condiciones. Ir acompañado ayuda a sostenerlo en el tiempo, y las horas con luz suman sobre el ánimo y el sueño. En Sevilla, adaptar el horario a la época del año es lo que lo hace posible los doce meses. Hay además un efecto que mis pacientes describen una y otra vez: mientras caminas, la atención se ocupa en otra cosa y la cabeza se despeja.

Para los días de interior, la cinta con pendiente cumple la misma función. Esa pauta tiene incluso su propio estudio, de media hora al 12% de inclinación a unos 4,8 kilómetros por hora. Comparada con salir a correr, el gasto total fue similar, y caminando en pendiente el cuerpo tira proporcionalmente más de la grasa.

Alimentación

Lo que comes influye en cómo funciona tu cerebro, y la evidencia sobre ello crece cada año, sobre todo desde que entendemos mejor la conexión entre el intestino y el cerebro. No hablo de dietas ni de reglas. Hablo de patrones, y todo empieza por conocer qué aporta cada grupo de alimentos.

Verdura y frutaFibra, vitaminas y antioxidantes. La base del plato, en cada comida.
LegumbresProteína y fibra que alimentan a la microbiota intestinal.
Pescado, sobre todo azulOmega-3 con efecto antiinflamatorio. En grandes predadores, ojo al mercurio.
Aceite de oliva virgenLa grasa de referencia, y el sello de la cocina mediterránea.
FermentadosYogur, kéfir. Cuidan la microbiota, esa que dialoga con el cerebro.
Frutos secosGrasa buena y saciedad. Un puñado, sin freír ni azucarar.
Lo que conviene que pese pocoUltraprocesados y azúcares rápidos. Y una frontera de seguridad, más que de dieta: las grasas trans de los aceites parcialmente hidrogenados y el mercurio de los grandes pescados. No por la línea, por salud.

Puestos en conjunto, esos grupos dibujan un patrón de corte mediterráneo, que es lo que la investigación relaciona con mejor salud mental. Un ensayo que lo añadió al tratamiento de la depresión mejoró la respuesta de forma notable. En el otro extremo, comer a diario ultraprocesados y azúcar rápido se asocia a más depresión, además de a más riesgo cardiovascular. Hablamos de conjuntos, no de platos sueltos.

Por eso oriento hacia un patrón mediterráneo flexible, y la palabra flexible pesa tanto como mediterráneo. Recomiendo lo que se puede sostener en el tiempo, no una dieta que se abandona en tres semanas. Algo con sitio para el gusto, que se disfrute, y donde darse un capricho de vez en cuando también forma parte de comer sano. Comer bien no es comer con rigidez, y la rigidez con la comida rara vez es salud.

Ese es justo el matiz que vigilo. Cuando la preocupación por comer «perfecto» empieza a generar ansiedad, culpa o control, deja de ser salud y pasa a ser un problema en sí mismo. Si te reconoces ahí, es de lo que conviene hablar en consulta.

Alcohol

Pocos hábitos chocan tanto con un tratamiento de salud mental, y ninguno se minimiza tanto. El alcohol es un depresor del sistema nervioso. Da una calma inmediata, pero empeora el ánimo y la ansiedad en las horas siguientes, y fragmenta el sueño aunque ayude a conciliarlo. Además resta eficacia a buena parte de la medicación psiquiátrica y le suma efectos.

No hago de esto una cruzada ni pido abstinencia por norma; en cada caso valoramos qué papel juega y qué margen hay. Pero cuando un ánimo o una ansiedad no terminan de ceder, el alcohol es de las primeras cosas que conviene mirar, porque a menudo es la pieza que sostiene el cuadro sin que se note.

Café y té

La cafeína tiene mejor prensa científica de la que se le supone. Durante años se la tomó por un riesgo cardiovascular, pero aquellos estudios estaban sesgados, porque quienes tomaban más café también fumaban más. Cuando se separa el tabaco, el resultado se invierte. El consumo moderado se asocia a menos riesgo cardiovascular y a menor mortalidad, con el punto óptimo en torno a tres o cuatro cafés al día. Importa, eso sí, la calidad del café, porque no todos son iguales.

Del té me interesa además la L-teanina, un aminoácido que aporta calma sin sedar y que suaviza el punto nervioso de la cafeína. Tiene ensayos pequeños pero consistentes en estrés, sueño y concentración. La uso de forma puntual, por esas propiedades.

Con dos salvedades de sentido común. La cafeína no es para todos, y en el insomnio, la ansiedad marcada o ciertas arritmias conviene moderarla o retirarla. Y la tarde suele ser mala compañera del sueño.

Y lo demás que se revisa contigo, según el cuadro:

  • Sueño: horarios, higiene y regularidad, según tu cuadro.
  • Luz y ritmos circadianos: exposición diurna y protección nocturna.
  • Cafeína y otros estimulantes: qué ajustar y por qué.
  • Rutinas y carga: orden del día, pausas, desconexión.
Suplementación con criterio médico

Lo que ves en redes, aquí se pauta con historia clínica delante

Determinados suplementos tienen evidencia clínica creciente como coadyuvantes en salud mental. Para que yo paute uno, tiene que cumplir cuatro condiciones:

Indicación real

Que tenga sentido en tu cuadro concreto.

Dosis estudiada

La que se ha investigado en ensayos clínicos; la pauta individual se define en consulta.

Sin interacciones

Revisado frente a tu medicación y tu situación médica.

Respuesta medida

Se evalúa en revisiones: si no aporta, se retira.

Con qué trabajo

Algunos de los que uso en mi práctica

Evidencia consolidada como coadyuvante

Omega-3 (EPA y DHA) a dosis altas

Ácidos grasos esenciales con papel estructural y antiinflamatorio en el sistema nervioso. Los metaanálisis apuntan a un beneficio de las formulaciones ricas en EPA, a dosis altas, como coadyuvante en la depresión, aunque con resultados heterogéneos entre estudios.

Cuándo lo valoro

Como apoyo al tratamiento de la depresión y en perfiles donde el componente inflamatorio es relevante.

En mi experiencia

Es el que más uso, y en perfiles con carga inflamatoria noto que la respuesta mejora.

El matiz que importa

No vale cualquier omega-3: proporción EPA/DHA, dosis y calidad del preparado marcan la diferencia entre un suplemento útil y uno decorativo.

Evidencia en crecimiento

Bisglicinato de magnesio

El magnesio participa en cientos de reacciones del sistema nervioso, y su déficit no siempre se detecta. La forma bisglicinato destaca por su absorción y su tolerancia digestiva.

En mi experiencia

Donde más lo noto es en el sueño y en la tensión física de la ansiedad.

El matiz que importa

La forma química importa: no todos se absorben igual ni sirven para lo mismo.

Línea emergente con ensayos prometedores

Creatina

Conocida por su uso deportivo, la creatina es también un actor central del metabolismo energético cerebral. Ensayos clínicos recientes la estudian como coadyuvante en la depresión, sumada al tratamiento antidepresivo.

Cuándo la valoro

Como apoyo en depresión y fatiga mental, en casos seleccionados y siempre sumada al tratamiento de base.

El matiz que importa

Es de los suplementos más estudiados y seguros; aun así, indicación y seguimiento son médicos.

Evidencia sólida en dolor, preliminar en salud mental

Palmitoiletanolamida (PEA)

Una molécula que el propio organismo produce y que actúa sobre la neuroinflamación, un fenómeno cada vez más ligado a la depresión y a la ansiedad. Su evidencia está bien asentada en el dolor crónico; en salud mental es todavía preliminar.

Cuándo la valoro

Como coadyuvante en casos seleccionados, cuando el componente inflamatorio del cuadro lo justifica.

En mi experiencia

La uso en ese perfil, con buena impresión.

El matiz que importa

En salud mental cuelga de un único ensayo pequeño, que la sumó a un antidepresivo con buen resultado: una señal prometedora, aún por confirmar. La forma y la dosis del preparado importan.

Evidencia asentada en fatiga, escasa en ánimo

Ubiquinol (coenzima Q10 activa)

La forma activa de la coenzima Q10, esencial para la energía de la célula y con papel antioxidante. Donde más rinde es en la fatiga y en el terreno mitocondrial; en el ánimo, la evidencia directa es aún escasa.

En mi experiencia

Lo valoro cuando el cansancio domina el cuadro, y ahí es donde más me convence.

El matiz que importa

El resultado depende del cuadro, y por eso la indicación es individual. La forma activa, el ubiquinol, es la que mejor se aprovecha.

La lista crece con la evidencia. Cada compuesto que incorporo a mi práctica pasa por el mismo filtro de cuatro condiciones.

Preguntas frecuentes

Lo que se pregunta sobre este tema

¿Los suplementos sustituyen a la medicación?
No. Actúan como coadyuvantes. Se suman al plan de tratamiento cuando tienen indicación, y su efecto se revisa igual que el de cualquier fármaco. La decisión de iniciar, ajustar o retirar medicación es siempre clínica y se toma en consulta.
¿La creatina ayuda en la depresión?
Existen ensayos clínicos que estudian la creatina como coadyuvante del tratamiento antidepresivo, con resultados prometedores, en relación con su papel en el metabolismo energético cerebral. En consulta la valoro en casos seleccionados, siempre sumada al tratamiento de base.
¿Qué magnesio es mejor para dormir?
La forma química del magnesio determina su absorción y tolerancia; el bisglicinato es de las mejor toleradas. Ahora bien, un problema de sueño persistente merece valoración. El suplemento puede ser parte de la solución, y el diagnóstico decide cuál es el resto.
¿El omega-3 sirve para la ansiedad o la depresión?
La evidencia más sólida está en la depresión, como coadyuvante, con formulaciones ricas en EPA a dosis altas. La proporción EPA/DHA, la dosis y la calidad del preparado son determinantes, y por eso la pauta concreta se define en consulta.
¿Por qué un psiquiatra pauta hábitos y suplementos?
Porque la evidencia sobre el papel del sueño, el ejercicio, la inflamación y el eje intestino-cerebro en los trastornos mentales crece cada año, y aplicarla requiere lo mismo que un fármaco: indicación, dosis estudiada, revisión de interacciones y seguimiento de la respuesta. Eso es trabajo médico.
¿Puedo tomarlos por mi cuenta?
Algunos suplementos interaccionan con medicación o no están indicados en determinadas situaciones médicas. Si estás en tratamiento o tienes un diagnóstico, la revisión previa en consulta evita interacciones y gasto en preparados sin utilidad para tu caso.
Firma del Dr. Federico López RodríguezDr. Federico LópezMédico psiquiatra · Nº colegiado 4116760 · Última revisión: julio de 2026
El primer paso

Un plan completo empieza por la valoración

Hábitos, suplementación, farmacología, psicoterapia o neuromodulación: la historia clínica decide qué combina tu plan. Presencial en Sevilla o por videoconsulta.

También puedes escribir por WhatsApp o llamar al 610 948 546.