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Guía de la depresión resistenteNo todo el mundo responde igual a la EMT, y no en todos los cuadros es la mejor elección. Estos son los predictores de respuesta, las contraindicaciones reales y las situaciones en las que hoy hay una opción mejor.
La EMT rinde mejor cuando la resistencia previa es menor, el episodio lleva poco tiempo y no hay síntomas psicóticos. A más fármacos fallidos, menos probabilidad de respuesta, aunque nunca baja a cero.
Las contraindicaciones reales son pocas y concretas. Un implante metálico ferromagnético cerca de la bobina descarta el tratamiento; un marcapasos obliga a valorar la distancia caso por caso; un antecedente de convulsiones pide cribado, no exclusión automática.
Y hay cuadros en los que hoy hay una elección mejor. La depresión con psicosis, el episodio bipolar sin estabilizar y las situaciones que exigen respuesta rápida piden otra cosa, porque la EMT es un tratamiento de curso y no de acción inmediata.
El mejor predictor conocido de respuesta es sencillo y algo incómodo de decir: cuantos menos antidepresivos hayan fallado antes, más probable es que la EMT funcione. Lo mostró el análisis del ensayo público de referencia, donde el número de tratamientos previos sin éxito fue el factor que más pesaba sobre el resultado. En la misma dirección, un episodio actual más corto y la ausencia de una ansiedad marcada acompañan a mejores respuestas.
Esto no cierra la puerta a quien llega con mucha resistencia acumulada. La probabilidad baja, pero no llega a cero, y se han descrito respuestas incluso en personas que antes no habían mejorado con terapia electroconvulsiva. Lo que sí reduce de forma clara las opciones de respuesta es la presencia de síntomas psicóticos, y eso cambia la indicación, como explico más abajo.
La EMT tiene un perfil de seguridad bien conocido, y sus contraindicaciones son pocas y bastante definidas. La mayoría de las dudas que llegan a la consulta se resuelven valorando el caso.
La contraindicación clara es tener un implante o dispositivo metálico ferromagnético cerca de la zona donde se aplica la bobina, como un clip vascular, un implante coclear o algunos estimuladores. El campo magnético puede calentarlos o desplazarlos, así que en esos casos no se hace. Cada implante lo reviso con las indicaciones de su fabricante antes de decidir.
Llevar un marcapasos u otro dispositivo implantado no lo impide de forma automática. El riesgo depende de la distancia entre el dispositivo y el campo de estimulación; cuando queda lejos de la zona tratada, suele poder plantearse tras una evaluación individual.
El efecto adverso grave que más preocupa es la convulsión. Con los parámetros de estimulación habituales y las bobinas de uso extendido, ese riesgo es bajo, incluso en personas que toman fármacos que actúan sobre el sistema nervioso. Un antecedente de epilepsia o un umbral convulsivo bajo no excluye por sí mismo el tratamiento; lo manejo con un cribado previo y ajustando los parámetros.
El embarazo es una de las situaciones en las que la EMT despierta más interés, porque no expone al feto a la medicación. Las revisiones disponibles apuntan en una dirección tranquilizadora. No se han descrito efectos adversos graves en el recién nacido, los efectos maternos son leves y hay señales de eficacia en la depresión del embarazo y el posparto.
Con todo, la evidencia es todavía limitada. Procede en su mayoría de estudios pequeños y sin grupo de comparación, con riesgo de sesgo. Por eso la planteo como una opción de perfil favorable, no como una certeza, y la decisión se toma de forma individual, valorando el cuadro, el momento del embarazo y las alternativas.
Parte de indicar bien la EMT es decir cuándo no es la mejor elección, aunque técnicamente pudiera aplicarse. Hay tres situaciones en las que hoy voy por otro camino.
Cuando la depresión cursa con ideas delirantes, la terapia electroconvulsiva es claramente superior. En la depresión delirante alcanza tasas de respuesta muy por encima de las de la depresión sin psicosis, y la EMT, además, rinde peor justo cuando hay psicosis.
En la depresión bipolar la EMT tiene su papel, y el riesgo de provocar un viraje a manía es bajo, parecido al de la estimulación simulada. Pero esos datos vienen de pacientes que estaban en tratamiento estabilizador, y su eficacia en el trastorno bipolar es más débil e inconsistente que en la depresión unipolar. Con un episodio bipolar sin estabilizar, lo primero es el estabilizador; la EMT, si procede, viene después.
La EMT actúa a lo largo de varias semanas de sesiones, no de forma inmediata. Ante un riesgo suicida agudo, un deterioro grave o una catatonía se necesita algo que actúe deprisa, y en esas emergencias la TEC es superior por rapidez. La EMT queda para cuando el tiempo lo permite.
Según el perfil del paciente, el respaldo de la EMT cambia mucho. Esta es la lectura a día de hoy; la reviso cuando cambian las guías o cuando aparece un ensayo con peso suficiente.
Cómo leer las etiquetas. Bien establecido: eficacia demostrada frente a placebo en estudios independientes y recogida en guías. Prometedor: resultados favorables que aún necesitan confirmarse en ensayos amplios. Insuficiente: los datos disponibles no permiten una recomendación firme. No indicado: hoy hay una opción mejor para ese caso. Que un perfil esté «bien establecido» significa eficacia probada en el conjunto de pacientes, no una garantía de mejoría en cada persona. Es una referencia general. En tu caso concreto, la indicación se decide en consulta, uniendo esta evidencia con la experiencia clínica, tu historia y lo que ya has probado.
Predictores de respuesta. En el análisis del ensayo OPT-TMS (n=301), el predictor más robusto de respuesta fue el menor número de tratamientos previos fallidos; una menor duración del episodio actual y la ausencia de comorbilidad ansiosa marcada también se asociaron a mejor resultado [1]. La mayor resistencia reduce la probabilidad de respuesta sin anularla: en un ECA reciente se observó respuesta incluso en no respondedores previos a TEC, y la presencia de síntomas psicóticos redujo las probabilidades de respuesta [2]. El diagnóstico bipolar se asocia a menos respondedores que el unipolar [3].
Seguridad y contraindicaciones. Las guías de seguridad IFCN sitúan el riesgo de convulsión como bajo con parámetros de estimulación tradicionales y bobinas focales, incluso bajo fármacos que actúan sobre el SNC [4]. El material ferromagnético próximo a la bobina (clips, implantes cocleares, estimuladores) es contraindicación por riesgo de calentamiento o desplazamiento; los dispositivos implantados tipo marcapasos exigen valoración individual según la distancia al campo, sin ser contraindicación universal [4]. Un antecedente convulsivo es un factor de riesgo relativo que se maneja con cribado y ajuste de parámetros, no con exclusión automática.
Riesgo de convulsión por sesión. No hay una cifra de incidencia por sesión en adultos anclada a una fuente primaria homogénea; lo que la evidencia permite afirmar es cualitativo: el riesgo es bajo con parámetros estándar [4].
Embarazo. Revisión sistemática (23 estudios, 2 ECA): EMT periparto segura, factible y bien tolerada para feto y neonato, sin efectos adversos mayores reportados y con efectos maternos leves [5]. Otra revisión (87 pacientes periparto): sin eventos adversos graves, efectos secundarios comparables a la población no gestante y señal de eficacia (tamaño de efecto 0,87 en el ECA) [6]. Evidencia limitada y con riesgo de sesgo; decisión individualizada.
Perfiles donde la TEC es preferible. Depresión delirante: respuesta a TEC del 92% frente al 55% en depresión no delirante (criterio ≥50% HAMD), con remisión 57% vs 24% [7]. Episodio bipolar: el viraje maníaco o hipomaníaco con EMT es bajo y equivalente al sham (OR 1,3; IC95% 0,7–2,4), con eficacia activa frente a sham de magnitud moderada (d=0,40) [8]; en un metaanálisis de ECA el efecto antidepresivo fue pequeño (SMD −0,34; IC95% −0,58 a −0,11) y el 88% de los ECA individuales no superó al sham [9]. Estos datos proceden en su mayoría de pacientes bajo estabilizador y no respaldan aplicar EMT en un episodio bipolar sin estabilizar.
Efectos adversos frecuentes (THREE-D, n=414).
| Evento | 10 Hz | iTBS |
|---|---|---|
| Cefalea | 64% | 65% |
| Dolor local autopercibido (0–10) | 3,4 | 3,8 |
| Abandono por cualquier causa | 6% | 8% |
La cefalea es el evento adverso más común y, en general, transitoria y leve [10].
La definición de resistencia varía entre estudios y no debe tratarse como homogénea. Los predictores citados provienen de análisis secundarios y estudios observacionales: orientan la selección, no la sustituyen.
El primer paso es una valoración completa. De ahí salen el diagnóstico y las opciones de tratamiento para cada caso.
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Dr. Federico LópezMédico psiquiatra · Nº colegiado 4116760 · Última revisión: julio de 2026Las sesiones se realizan en la Unidad de Neuromodulación. Ver el servicio en HAGNES Medical →
Este contenido tiene finalidad divulgativa y no constituye consejo médico individual ni establece una relación médico-paciente. Las guías y la evidencia que cito son la referencia con la que trabajo, no una regla fija. En cada caso, la decisión une esa evidencia con la experiencia clínica y con tu situación concreta, y el mejor plan para una persona puede diferir de lo que marca una guía. Eso se valora contigo en consulta, con tu historia clínica delante.
Última revisión: julio de 2026 · Dr. Federico López Rodríguez, Nº colegiado 4116760