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Guía de los psicofármacosNo todas las mezclas importan igual. Unas pocas hay que conocerlas bien, y el resto se maneja con sentido común y con tu médico al tanto de lo que tomas. Estas son las que de verdad cuentan con los antidepresivos.
La interacción más peligrosa es el síndrome serotoninérgico, un exceso de serotonina que puede ser grave. Aparece sobre todo al combinar un antidepresivo con un IMAO, con tramadol, con triptanes para la migraña o con el antibiótico linezolid.
Los ISRS aumentan algo el riesgo de sangrado digestivo, y ese riesgo se multiplica al sumar antiinflamatorios como el ibuprofeno. El citalopram y el escitalopram pueden alargar el intervalo QT en el electrocardiograma, por lo que la AEMPS fija dosis máximas.
Con el alcohol no hay una cifra fiable, pero se desaconseja porque suma sedación y empeora el curso de la depresión. Dile siempre a tu médico todo lo que tomas, incluido lo que no lleva receta, y no cambies ni suspendas la medicación por tu cuenta.
Es un cuadro potencialmente grave por un exceso de actividad de la serotonina. Se reconoce por tres tipos de signos que aparecen juntos: alteración del estado mental, con agitación o confusión; hiperactividad de los músculos, con temblor, rigidez, reflejos vivos y sacudidas; e hiperactividad del sistema nervioso autónomo, con fiebre, sudoración, taquicardia y subida de la tensión. En su forma leve pasa casi desapercibido; en su forma grave es una urgencia médica.
Suele aparecer al juntar dos fármacos serotoninérgicos con mecanismos distintos. La combinación más peligrosa, que puede llegar a ser mortal, es la de un antidepresivo con un IMAO, y por eso se respeta un periodo de lavado al cambiar de uno a otro. También hay que vigilar el tramadol, un analgésico opioide muy usado, los triptanes de la migraña, el antibiótico linezolid y la petidina. En 2016 la agencia estadounidense FDA emitió una alerta específica sobre el riesgo de combinar opioides como el tramadol con antidepresivos serotoninérgicos. Si aparecen esos síntomas tras iniciar o combinar un fármaco, hay que buscar atención urgente.
Los ISRS reducen la cantidad de serotonina que captan las plaquetas y con ello afectan un poco a la coagulación. Eso se traduce en un aumento modesto del riesgo de hemorragia digestiva alta, con una razón de probabilidades en torno a 1,66. Es un riesgo pequeño en una persona sin otros factores.
El asunto cambia al sumar antiinflamatorios. Al combinar un ISRS con un AINE, como el ibuprofeno, el riesgo de hemorragia digestiva se multiplica hasta una razón de probabilidades de 4,25. Para un dolor puntual no suele haber problema, pero si necesitas antiinflamatorios de forma seguida, o tomas anticoagulantes o antiagregantes, conviene hablarlo. A menudo se resuelve usando paracetamol o añadiendo un protector gástrico. Es una de esas interacciones que se maneja bien cuando se conoce.
Los ISRS alargan el intervalo QT del electrocardiograma de forma leve y dependiente de la dosis, de media unos seis milisegundos frente al placebo. El citalopram es el que más lo prolonga, seguido de su pariente el escitalopram. En la mayoría de las personas esto no tiene ninguna consecuencia, pero a dosis altas, en mayores o junto a otros fármacos que también alargan el QT, el margen se estrecha.
Por eso la AEMPS fijó límites de dosis claros, y conviene respetarlos. Para el citalopram, el máximo es de 40 mg al día en adultos, y de 20 mg al día a partir de los 65 años o en insuficiencia hepática. Para el escitalopram, el máximo es de 20 mg al día en adultos, y de 10 mg al día a partir de los 65 años. Además, ambos están contraindicados junto a otros medicamentos que prolonguen el QT y en quienes tienen antecedente de QT largo. Hay que tener precaución también con niveles bajos de potasio o magnesio y con la bradicardia. Estos límites los ajusta tu médico, y son parte del margen de seguridad del tratamiento.
Algunos antidepresivos interfieren con la forma en que el hígado procesa otros fármacos. La fluoxetina y la paroxetina son inhibidores potentes de una enzima llamada CYP2D6, que muchos medicamentos necesitan para activarse o eliminarse. El caso que más importa es el del tamoxifeno, un fármaco clave en el cáncer de mama que depende de esa enzima para convertirse en su forma activa. La fluoxetina y la paroxetina bloquean esa conversión, así que no deben usarse junto al tamoxifeno; en esas pacientes la venlafaxina es la opción más segura, porque apenas toca el CYP2D6.
No hace falta que memorices interacciones. Lo práctico es que tu médico conozca toda tu medicación antes de empezar o cambiar un antidepresivo, incluidos los productos que compras sin receta y los suplementos. Con esa foto completa, elegir el fármaco adecuado es sencillo.
Empiezo por lo que no sabemos. No he encontrado una cifra fiable de riesgo específico para la combinación de alcohol y antidepresivos, así que no voy a inventarla. Sí hay una recomendación consolidada, que viene de las fichas técnicas y de la práctica.
Se desaconseja beber durante el tratamiento por dos motivos. El primero es que el alcohol y el antidepresivo suman su efecto depresor sobre el sistema nervioso, con más sedación y peor rendimiento, algo más marcado con los fármacos que dan sueño, como la mirtazapina o los tricíclicos. El segundo es que el alcohol empeora el curso de la depresión y resta eficacia al tratamiento. La recomendación prudente es evitarlo o limitarlo mucho. Su gravedad es menor que la del síndrome serotoninérgico, aunque conviene vigilarlo.
Cada afirmación de esta página tiene un respaldo distinto. Esta es la lectura a día de hoy; se revisa cuando cambian las guías o aparece un estudio que cambie la lectura.
Cómo leer las etiquetas. Bien establecido: hecho demostrado en estudios independientes o dato regulador. Insuficiente: los datos disponibles no permiten una cifra firme, aunque exista una recomendación prudente. Ninguna etiqueta sustituye la revisión de tu medicación completa en consulta. Es una referencia general. En tu caso concreto, la indicación se decide en consulta, uniendo esta evidencia con la experiencia clínica, tu historia y lo que ya has probado.
Síndrome serotoninérgico. Tríada de Volpi-Abadie: estado mental alterado, hiperactividad neuromuscular (clonus, hiperreflexia, rigidez) y disautonomía [1]. Combinaciones de mayor riesgo: ISRS/IRSN con IMAO (potencial letal, respetar lavado), linezolid, azul de metileno, tramadol, triptanes, petidina; alerta FDA 03/2016 sobre opioides [2]. La combinación con IMAO es la de mayor potencia toxicológica; la mirtazapina no precipita toxicidad serotoninérgica en los datos de sobredosis analizados [3].
Sangrado. ISRS y hemorragia digestiva alta OR ≈ 1,66 (IC95% 1,44–1,92); con AINE, OR 4,25 (IC95% 2,82–6,42); NNH con ISRS solo 3.177 (bajo riesgo) y 881 (alto riesgo) [4]. Efecto aditivo confirmado al añadir ISRS sobre AINE, OR 1,75 (IC95% 1,32–2,33) [5]. Valorar gastroprotección; precaución con anticoagulantes y antiagregantes.
| Interacción | Estimación / límite | Fuente |
|---|---|---|
| ISRS + AINE (HDA) | OR 4,25 (2,82–6,42) | Anglin 2014 [4] |
| QTc (media vs placebo) | +6,10 ms (3,47–8,73) | Beach 2014 [6] |
| Citalopram (máx.) | 40 mg/día · 20 mg >65 | AEMPS 19/2011 [9] |
| Escitalopram (máx.) | 20 mg/día · 10 mg >65 | AEMPS 23/2011 [10] |
QT. Prolongación del QTc modesta y dependiente de dosis, media +6,10 ms; el citalopram es el ISRS que más la prolonga [6]. Límites AEMPS: citalopram 40 mg/día (20 mg en >65 años o insuficiencia hepática) [9]; escitalopram 20 mg/día (10 mg en >65 años) [10]. Contraindicación con otros fármacos que prolonguen el QT y con QT largo congénito; precaución con hipopotasemia, hipomagnesemia, bradicardia y cardiopatía.
CYP2D6. Fluoxetina y paroxetina, inhibidores potentes del CYP2D6; con tamoxifeno bloquean la conversión a endoxifeno y deben evitarse; venlafaxina como opción más segura [7]. Consenso concordante de evitar inhibidores potentes, en especial paroxetina, con tamoxifeno [8]. Alcohol: sin cifra firme de riesgo específico en la literatura localizada; guía cualitativa de ficha técnica por sumación depresora del SNC y peor curso de la depresión.
El primer paso es una valoración completa. De ahí salen el diagnóstico y las opciones de tratamiento para cada caso.
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Dr. Federico LópezMédico psiquiatra · Nº colegiado 4116760 · Última revisión: julio de 2026Este contenido tiene finalidad divulgativa y no constituye consejo médico individual ni establece una relación médico-paciente. Las guías y la evidencia que cito son la referencia con la que trabajo, no una regla fija. En cada caso, la decisión une esa evidencia con la experiencia clínica y con tu situación concreta, y el mejor plan para una persona puede diferir de lo que marca una guía. Eso se valora siempre contigo en consulta. Si tras iniciar o combinar un fármaco aparecen agitación, fiebre, temblor intenso o rigidez, busca atención urgente en el 112. No cambies ni suspendas la medicación por tu cuenta: cualquier ajuste o combinación se decide con tu médico, con tu historia clínica delante.
Última revisión: julio de 2026 · Dr. Federico López Rodríguez, Nº colegiado 4116760