Inicio · Guía · Menopausia y salud mental · ¿Hormonas o antidepresivo para el ánimo?
Guía de menopausia y salud mentalEs una de las preguntas más repetidas en consulta, y no tiene una respuesta única. La evidencia de cada opción tiene su letra pequeña, y la parte hormonal se valora siempre con ginecología. Aquí está lo que sabemos, con las cifras tal cual son.
El estradiol transdérmico tiene señal antidepresiva en la perimenopausia, no en la posmenopausia, y no está aprobado como antidepresivo. En un ensayo la remisión fue del 68% frente al 20% con placebo, pero otro ensayo no encontró efecto. La evidencia es real, aunque desigual, y no trata una depresión ya instaurada.
Los antidepresivos ISRS e IRSN tratan el ánimo y además reducen los sofocos. Son la vía cuando la hormona está contraindicada, por ejemplo tras un cáncer de mama. El fezolinetant, un fármaco nuevo, es eficaz para los sofocos, pero no para el ánimo.
La indicación hormonal la valora tu ginecóloga; yo trabajo la parte de salud mental y coordinamos cuando es necesario. La elección depende de cuál sea el problema principal, los sofocos o la depresión, y de tus antecedentes, no de un ganador demostrado.
Hay una señal antidepresiva del estradiol en la perimenopausia, y hay que explicarla bien porque tiene condiciones. En un ensayo doble ciego con 50 mujeres perimenopáusicas con un trastorno depresivo, el estradiol transdérmico consiguió la remisión en el 68% frente al 20% con placebo, y el efecto se sostuvo tras cuatro semanas sin tratamiento. Otro ensayo cruzado encontró respuesta en el 80% frente al 22%, con una particularidad relevante: el beneficio era independiente de que hubiera sofocos, lo que sugiere un efecto propio sobre el ánimo, más allá de la mejora del descanso.
En prevención el dato es parecido. Un ensayo de doce meses en 172 mujeres en transición temprana sin depresión encontró menos síntomas depresivos con estradiol más progesterona que con placebo, un 17% frente a un 32%. El detalle que no se puede omitir es que ese beneficio se concentró en la transición temprana y no apareció en las mujeres ya posmenopáusicas. La ventana importa.
No todo apunta en la misma dirección. Un ensayo de ocho semanas en 66 mujeres con depresión perimenopáusica, que comparó estradiol con otras opciones y placebo, no encontró efecto significativo en las escalas principales. La evidencia hormonal para el ánimo no es uniformemente positiva. Por eso las guías son claras en dos puntos: los tratamientos de primera línea de la depresión perimenopáusica son los antidepresivos y la psicoterapia, y el estrógeno no está aprobado para tratar la depresión, aunque tenga efectos antidepresivos en perimenopáusicas, sobre todo cuando hay sofocos a la vez.
La conclusión práctica es sencilla. El estradiol puede ayudar al ánimo en una ventana concreta, la perimenopausia, y no es un antidepresivo ni trata una depresión ya instaurada. Su indicación, su pauta y sus riesgos son competencia de ginecología. La parte de terapia hormonal en la menopausia la valora y la explica la Dra. María Ángeles de la Orden; yo trabajo la salud mental y, si hace falta, nos coordinamos.
Los antidepresivos ISRS e IRSN tienen aquí una ventaja doble. A dosis plenas tratan el ánimo, que es su indicación de siempre, y además reducen los sofocos por un efecto propio, no por mejorar la depresión. En el análisis conjunto de varios ensayos, la venlafaxina, el escitalopram y el estradiol a dosis baja recortaron la frecuencia de sofocos frente a placebo de forma modesta pero real.
Un caso llamativo es la paroxetina. A dosis baja, de 7,5 mg, está aprobada por la FDA estadounidense para los sofocos, y es el único fármaco no hormonal con esa aprobación allí. A esa dosis reduce la frecuencia y la intensidad de los sofocos, pero es una dosis pensada para eso, por debajo de la que se usa para tratar una depresión. La desvenlafaxina y otros de la misma familia también tienen respaldo para los sofocos a nivel de revisión y de guía.
Donde más se nota su valor es cuando la terapia hormonal está contraindicada, por ejemplo tras un cáncer de mama u otro tumor sensible a estrógenos. En esas situaciones, los ISRS e IRSN, junto con otras opciones no hormonales, son la vía para tratar tanto el ánimo como los sofocos. Hay una precaución que se comprueba caso por caso con oncología o ginecología: la paroxetina y la fluoxetina pueden interferir con el tamoxifeno, así que la elección del fármaco no es indiferente.
El fezolinetant es un fármaco no hormonal que bloquea un receptor cerebral implicado en la generación de los sofocos. En dos ensayos grandes redujo la frecuencia y la intensidad de los sofocos moderados y graves frente a placebo, con mejoría desde la primera semana y mantenida a lo largo del año. Está aprobado por la FDA estadounidense desde mayo de 2023 y por la Comisión Europea desde diciembre de 2023, con el nombre Veoza.
Es un tratamiento de los sofocos, no del ánimo, y no sustituye a un antidepresivo cuando lo que hay es una depresión. Además exige vigilar la función del hígado con analíticas de control. La decisión de usarlo, como el resto de lo que toca la esfera hormonal y de los sofocos, corresponde a ginecología.
Cada opción para el ánimo y para los sofocos tiene su propio nivel de respaldo, y algunos usos dependen de la etapa. Esta es la lectura a día de hoy; se revisa cuando cambian las guías o aparece un ensayo que cambie la lectura.
Cómo leer las etiquetas. Bien establecido: eficacia demostrada en estudios de calidad y recogida en guías. Prometedor, no aprobado: resultados favorables que aún no sostienen una indicación formal. Insuficiente: los datos disponibles no permiten una recomendación firme. Es una referencia general. En tu caso concreto, la indicación se decide en consulta, uniendo esta evidencia con la experiencia clínica, tu historia y lo que ya has probado.
No existe un ensayo que compare cara a cara la hormona frente al antidepresivo para el ánimo de la menopausia. Así que la decisión no va de cuál es mejor en abstracto. Va de qué es lo principal en tu caso y qué antecedentes tienes.
Si el problema principal es una depresión, con o sin sofocos, la primera línea son el antidepresivo y la psicoterapia. La hormona no es el tratamiento de una depresión ya instaurada, y su señal es mixta. Si lo que manda son los sofocos, con un ánimo bajo más leve y en perimenopausia temprana, la terapia hormonal es lo más eficaz para esos sofocos y puede ayudar al ánimo en esa ventana, siempre bajo indicación de ginecología. Y hay alternativas no hormonales, los ISRS e IRSN o el fezolinetant. Si la hormona está contraindicada, la vía es la no hormonal.
Las guías encajan con este marco, aunque difieren en los detalles. The Menopause Society recoge la terapia hormonal como lo más eficaz para los sofocos y, entre las opciones no hormonales, sitúa con buen nivel de evidencia la terapia cognitivo-conductual, los ISRS e IRSN, la gabapentina y el fezolinetant. La guía británica NICE es más conservadora: no recomienda ofrecer de rutina ISRS o IRSN para los sofocos aislados, y para los síntomas depresivos que aparecen junto al resto de la menopausia plantea considerar la terapia hormonal o la terapia cognitivo-conductual.
La constante en todo esto es el reparto de tareas. Los antecedentes, las contraindicaciones y la decisión hormonal se valoran con ginecología. El eje del ánimo y del sueño lo trabajo yo, y nos coordinamos cuando el caso lo pide.
Terapia hormonal y ánimo (dependiente de etapa). Soares 2001: ECA doble ciego, n=50 perimenopáusicas con trastorno depresivo; estradiol transdérmico 100 µg vs placebo 12 sem; remisión 68% vs 20% (p=0,001); beneficio mantenido tras 4 sem de lavado [1]. Schmidt 2000: ECA cruzado, n=34; respuesta 80% vs 22%, independiente de la presencia de SVM [2]. Gordon 2018: ECA de prevención, n=172 peri/posmenopáusicas tempranas eutímicas; estradiol transdérmico 0,1 mg/d + progesterona intermitente vs placebo 12 meses; CES-D ≥16 alguna vez 17,3% vs 32,3% (OR 2,5; IC95% 1,1–5,7; p=0,03); beneficio limitado a la transición temprana, no en posmenopausia (interacción p=0,03) [3]. Schmidt 2015: ECA de retirada; el paso de estradiol a placebo reactivó síntomas depresivos en mujeres con antecedente de depresión perimenopáusica respondedora (CES-D 2,4→8,8; p=0,0004); avisa del riesgo de recaída al suspender [4]. Schmidt 2021: ECA 8 sem, n=66; sin efecto significativo del grupo de tratamiento en CES-D ni BDI [5].
Posición de guía. Maki 2018: primera línea de la depresión perimenopáusica = antidepresivos y psicoterapia; el estrógeno no está aprobado para tratar la depresión perimenopáusica, aunque tiene efectos antidepresivos en perimenopáusicas, particularmente con SVM concomitantes; datos de estrógeno+progestágeno escasos e inconcluyentes [6]. The Menopause Society 2022: la terapia hormonal es el tratamiento más eficaz de los SVM, con balance favorable en <60 años o <10 años desde la menopausia sin contraindicaciones [7].
| Antidepresivo (SVM) | Reducción de frecuencia vs placebo | Fuente |
|---|---|---|
| Escitalopram | −1,4 sofocos/día | Guthrie 2015 [8] |
| Venlafaxina | −1,8 sofocos/día | Guthrie 2015 [8] |
| Estradiol dosis baja (referencia) | −2,4 sofocos/día | Guthrie 2015 [8] |
| Paroxetina 7,5 mg (aprobada FDA para SVM) | ↓ frecuencia y severidad (p<0,0001 sem 4) | Simon 2013 [9] |
Paroxetina 7,5 mg es dosis subterapéutica para depresión (no antidepresiva a esa dosis). Desvenlafaxina y la clase ISRS/IRSN tienen respaldo en SVM a nivel de revisión de sociedad; opciones cuando la terapia hormonal está contraindicada (p. ej. cáncer de mama). Precaución conocida: evitar paroxetina/fluoxetina (inhibidores potentes de CYP2D6) con tamoxifeno; valorar con oncología caso a caso [10].
Fezolinetant (antagonista NK3). SKYLIGHT 1 (n=522 analizadas): reducción de frecuencia en sem 12 de −2,39 (30 mg) y −2,55 (45 mg) vs placebo (p<0,001), mantenida 52 sem [11]. SKYLIGHT 2: −1,86 (30 mg) y −2,53 (45 mg) vs placebo (p<0,001) [12]. FDA (mayo 2023, 45 mg/d) con advertencia de elevación de transaminasas (ALT/AST >3× LSN en 2,3%; monitorización hepática basal y a 3, 6 y 9 meses); Comisión Europea/EMA (diciembre 2023, Veoza). Indicación: SVM moderados-graves, no el ánimo.
Recomendaciones de guía (SVM no hormonal). The Menopause Society 2023: nivel I para TCC, hipnosis clínica, ISRS/IRSN, gabapentina y fezolinetant [13]. NICE NG23: no ofrecer de rutina ISRS/IRSN ni clonidina como primera línea para SVM aislados; considerar TCC específica de menopausia; considerar terapia hormonal o TCC para síntomas depresivos concurrentes de la menopausia [14].
SVM: síntomas vasomotores. No se ha localizado un ECA cabeza a cabeza que compare terapia hormonal frente a antidepresivo para la depresión perimenopáusica; la elección se basa en el cuadro predominante, los antecedentes y las contraindicaciones. La indicación, la prescripción y las contraindicaciones de la terapia hormonal son competencia de ginecología.
El primer paso es una valoración completa. De ahí salen el diagnóstico y las opciones de tratamiento para cada caso.
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Dr. Federico LópezMédico psiquiatra · Nº colegiado 4116760 · Última revisión: julio de 2026Este contenido tiene finalidad divulgativa y no constituye consejo médico individual ni establece una relación médico-paciente. La indicación, la prescripción, la pauta y las contraindicaciones de la terapia hormonal son competencia de ginecología, no de esta consulta. Las guías y la evidencia que cito son la referencia con la que trabajo, no una regla fija. En cada caso, la decisión une esa evidencia con la experiencia clínica y con tu situación concreta, y el mejor plan para una persona puede diferir de lo que marca una guía. Eso se valora siempre contigo en consulta.
Última revisión: julio de 2026 · Dr. Federico López Rodríguez, Nº colegiado 4116760