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Preguntas frecuentes · Consulta privadaVeintiocho preguntas reales de quien está valorando una consulta privada de psiquiatría: costes, criterios de elección, expectativas y convivencia con la pública. Respondidas con la transparencia que deberías exigir a cualquiera.
Ir a un psiquiatra privado es una decisión con preguntas legítimas. Aquí van respondidas antes de que llames.
Te respondo conociendo los dos lados: me formé y trabajé años en la sanidad pública andaluza y sé lo que sus profesionales hacen con los tiempos que tienen. La diferencia de la privada no es la calidad de la medicina, es la estructura: primera cita en días en lugar de meses, consultas con el tiempo que tu historia necesite, el mismo especialista siempre y revisiones a la frecuencia que tu cuadro pide, no la que la agenda permite.
La respuesta práctica depende de tu momento: un cuadro estable en seguimiento rutinario puede esperar; un cuadro activo que te está costando sueño, trabajo o relaciones paga cada mes de espera en moneda de vida.
En general, el seguro da acceso rápido a un cuadro médico con consultas habitualmente breves, tarifas que limitan el tiempo por paciente y cierta rotación de profesionales. La consulta particular es el otro modelo: eliges tú al especialista, el tiempo de consulta lo define la medicina y no un baremo, y la continuidad está garantizada porque la relación es directa.
Para trámites puntuales, el seguro cumple. Para un tratamiento psiquiátrico de fondo (donde el tiempo de consulta y la continuidad son parte del propio tratamiento), el modelo particular juega con ventaja estructural.
Mi consulta es privada pura, sin aseguradoras. Es una decisión de modelo: trabajar sin baremos de compañía es lo que me permite dedicar a cada primera visita el tiempo de una evaluación del caso con rigor, mantener las revisiones a ritmo clínico y que tu psiquiatra sea siempre el mismo.
Lo que ganas a cambio del reembolso que no hay: la consulta tal y como la describe esta web, completa. Algunas pólizas de reembolso, por cierto, devuelven parte de consultas privadas. Si la tuya es de ese tipo, el informe y la factura que necesitas los tienes sin pedirlos dos veces.
Te lo decimos en el primer contacto, por teléfono o WhatsApp, antes de que decidas nada. Al comparar, mira también qué incluye.
La mía incluye lo que has leído por toda esta web: el tiempo que necesite tu historia completa, evaluación médica con las pruebas que procedan, un plan explicado con alternativas y su coste completo antes de empezar nada. Esa es la oferta; el número, a una llamada.
Entonces te lo pondré fácil, porque mi obligación con un paciente no caduca con su presupuesto: si en algún momento no puedes continuar, lo hablamos sin dramatismo y organizamos la mejor salida: retirada ordenada de la medicación si procede, informe clínico completo para que cualquier compañero continúe el trabajo, y transición cuidada a la sanidad pública con toda tu historia documentada.
Lo que no va a pasar es que te quedes sin plan a mitad de un tratamiento. Empezar conmigo no es firmar una permanencia: es empezar con alguien que también sabe terminar bien.
Cómo se distingue un buen psiquiatra privado: criterios que puedes aplicar a cualquiera, empezando por mí.
Cuatro comprobaciones al alcance de cualquiera: colegiación y especialidad verificables (psiquiatra es un título MIR, no una autodenominación); trayectoria concreta y con fechas; experiencia declarada en tu problema específico; y una primera consulta que confirme lo prometido: tiempo real, escucha con método y un plan que entiendes.
El quinto criterio es el que más descarta: cómo comunica. Quien explica con claridad en su web suele explicar con claridad en su consulta, y viceversa.
Las señales de seriedad: número de colegiado a la vista, formación con instituciones y fechas comprobables, lenguaje que informa sin prometer, precios claros al preguntar y cero garantías de curación: la medicina seria habla de probabilidades y planes, nunca de milagros. Las señales de alarma: biografías grandilocuentes sin datos verificables, tratamientos «exclusivos», testimonios espectaculares y prisa por venderte un pack.
Esta misma web está construida con esos criterios a propósito: todo lo que afirmo de mi formación y mi práctica es verificable. Aplícame la lista: es lo justo y para eso la publico.
Mirando si habla de tu problema con detalle o con generalidades: un especialista con horas de vuelo en depresión resistente, TDAH adulto o TOC escribe sobre matices (dosis específicas, errores típicos, subtipos) que no se pueden fingir. Y preguntándolo sin rodeos en el primer contacto: «¿trata usted habitualmente esto?» es una pregunta legítima que la seriedad responde sin molestarse.
Mi terreno está documentado página a página en qué trato. Compruébalo antes de llamar. Y si lo tuyo no es lo mío, te lo diré y te orientaré: también eso es experiencia.
Con tres filtros: origen (las opiniones verificadas de plataformas como Doctoralia, donde solo puntúa quien tuvo cita real, valen más que estrellas anónimas sueltas); contenido (busca menciones concretas a tiempo de consulta, explicaciones y seguimiento, que es lo que predice tu experiencia); y patrón: importa más la consistencia de fondo que una reseña aislada en cualquier dirección.
Y un matiz de este gremio: en psiquiatría muchos pacientes satisfechos no reseñan por privacidad, comprensiblemente. Las opiniones de mi consulta las tienes enlazadas a sus fuentes verificables.
Depende de qué necesites de cada estructura: la clínica grande ofrece variedad de profesionales y agendas; la consulta individual, una relación directa con tu especialista. Y existe el modelo intermedio, que es el mío: consulta personal (siempre el mismo psiquiatra, el que firma esta web) dentro de una clínica con equipo real: psicólogas para la terapia coordinada, ginecología para los casos que la piden y unidad de neuromodulación para los que la necesitan.
La pregunta correcta es si detrás del nombre hay continuidad con una persona concreta y equipo real cuando hace falta. Ambas cosas se preguntan antes de la primera cita.
Cada vez más, y es un filtro excelente: la web de un especialista es su consulta en versión pública. Quien detalla su método, su formación verificable y sus criterios está enseñando cómo trabaja antes de cobrarte nada.
Estás en una de esas webs ahora mismo, y es deliberado: cómo evalúo, qué trato, cómo uso la medicación y qué pienso de cada tratamiento está escrito y firmado. Léela como lo que es: mi manera de pasar consulta, publicada.
Cinco preguntas de un minuto que ahorran meses: ¿cuánto cuesta la primera consulta y qué incluye?; ¿cuánto tiempo dura?; ¿el seguimiento será siempre con el mismo especialista?; ¿trata habitualmente mi problema?; y ¿cómo se coordina con psicología si hace falta terapia?
Quien responde las cinco con claridad al teléfono ya te ha enseñado cómo será dentro. En mi consulta las responde Yaiza en el primer contacto. Pruébalo en contacto.
Los hay, y es mi terreno específico: dirijo la unidad de neuromodulación de HAGNES Medical, con EMT para depresión resistente y las demás indicaciones aprobadas, integrada en la consulta psiquiátrica completa, que es como debe ofrecerse: la EMT es una opción dentro del abanico terapéutico, no un producto suelto.
Todo el detalle (indicaciones, evidencia, cómo es una sesión) está en neuromodulación y en sus 40 preguntas respondidas.
Existe y es como entiendo la psiquiatría: la medicación cuando hace falta, explicada y revisada, las medidas de hábitos prescritas con la misma seriedad que un fármaco, la suplementación con evidencia cuando aporta, la psicoterapia coordinada con el equipo de psicología, y la neuromodulación para los casos con su indicación. Todo bajo un mismo criterio médico.
Es la consulta que describe esta web entera: mi manera de trabajar está detallada en la consulta y en tratamientos. Si buscabas ese enfoque en Sevilla, compruébalo con los criterios de esta misma página.
¿Prefieres hablar de tu caso? Reserva una valoración o escríbeme por WhatsApp.
Expectativas claras antes de entrar: así trabajo yo, y así deberías poder exigirlo en cualquier consulta.
En mi consulta, la primera visita dura lo que necesita una valoración exhaustiva: sales cuando tu caso está entendido y tu plan explicado, no cuando toca el siguiente. Las revisiones, el tiempo que pida cada momento del tratamiento.
Por eso no publico minutos: el tiempo deja de ser el límite. Es la diferencia estructural por la que se viene a la privada.
Sí, es una de las ventajas objetivas de este modelo: la primera consulta se agenda habitualmente en días, no en meses, y las situaciones que no pueden esperar se priorizan. En salud mental, llegar pronto no es un lujo: los cuadros tratados a tiempo se tratan mejor.
Pide la tuya por teléfono o WhatsApp en contacto. El 610 948 546 responde en horario de clínica y la agenda se mueve rápido.
La misma: la receta privada es válida en cualquier farmacia de España y los fármacos son idénticos: no existe una medicación «de pago» y otra «pública». La diferencia es solo administrativa: la receta privada no lleva la aportación reducida del sistema público.
Y es compatible: muchos pacientes llevan su seguimiento fino conmigo y gestionan la cronificación de recetas con su médico de cabecera, con mi informe delante. Se organiza en consulta sin misterio.
La receta con prisas es hija de la consulta con prisas, no del modelo de pago: ocurre en la mala privada y en la mala pública. En la mía no ocurre: aquí nadie sale con una receta sin una valoración completa (historia entera, descartes médicos y un diagnóstico razonado antes que cualquier fármaco). Salgo de primeras visitas sin recetar con toda tranquilidad.
Mi relación con la medicación se resume en una frase: la que cada caso necesita, durante el tiempo que la necesite. El tiempo de consulta largo no es confort: es lo que hace posible ese rigor.
De todo, porque decidir es tuyo: cada propuesta de tratamiento en mi consulta viene con su porqué, sus dos o tres efectos adversos relevantes, sus alternativas reales (incluida la de no tratar y qué pasaría) y el tiempo previsto. El consentimiento informado de verdad no es un papel que se firma: es una conversación que se entiende.
Está demostrado además que el paciente que entiende su plan lo cumple mejor y mejora más.
Una consulta ambulatoria (la mía y cualquiera) no es un servicio de urgencias 24 horas, y fingir lo contrario sería venderte seguridad de papel. Las crisis graves con riesgo se atienden donde deben: urgencias hospitalarias, el 112, o el 024 para conducta suicida a cualquier hora.
Lo que sí cubre mi consulta: prioridad real para citas preferentes cuando tu situación se tuerce, un canal claro para avisar, y, sobre todo, planes de tratamiento que anticipan las crisis para que las urgencias no hagan falta. La mejor guardia es un buen seguimiento.
Sí, con una ética que te digo por delante: mis informes reflejan la clínica real documentada en tu historia (diagnóstico, evolución, tratamiento y limitaciones objetivables), y esa fidelidad es lo que les da valor ante tribunales médicos y juzgados: un informe complaciente se detecta y perjudica al paciente que lo presenta.
Si necesitas documentar tu situación real para un trámite legítimo, tendrás un informe riguroso y completo. Lo que ningún buen médico firma es la realidad a la carta. Desconfía de quien lo ofrezca.
La privada no es una isla: se coordina con todo lo que ya tienes.
Puedes, y es una combinación frecuente y sensata: cada pieza donde mejor te sirve. Mi parte es coordinarme con tu terapeuta esté donde esté: con tu permiso, compartimos impresiones y alineamos el plan, porque medicación y terapia reman mejor en la misma dirección.
La descoordinación entre profesionales es de los grandes ladrones de resultados en salud mental. En mi consulta, la coordinación es parte del tratamiento, no un favor.
Siempre, y bien acompañado: te preparo un informe clínico completo (diagnóstico, tratamientos probados con dosis y respuestas, situación actual y recomendaciones) para que el profesional que te reciba continúe sin empezar de cero. La transición ordenada es parte del servicio, no una despedida a regañadientes.
Mi criterio es que el paciente es libre y la información es suya. Quien te ponga pegas para llevarte tu propia historia te está diciendo algo: escúchalo.
Con tu permiso, sí, y conviene: tu médico de familia ve el conjunto de tu salud, gestiona la cronificación de recetas si lo prefieres y detecta lo que pasa entre mis revisiones. Un informe mío tras la evaluación y actualizaciones en los cambios relevantes lo mantienen en el circuito.
La psiquiatría que funciona no es un compartimento estanco: tu salud mental vive en el mismo cuerpo que tu tensión y tu tiroides. Cuantos más ojos coordinados, mejor medicina.
Con ventaja estructural: las psicólogas de mi equipo en HAGNES trabajan en la misma casa: la coordinación entre tu terapia y tu tratamiento médico ocurre en persona, caso a caso, sin depender de que dos consultas desconocidas se llamen alguna vez. Terapia basada en evidencia, asignada según lo que tu cuadro necesita.
Y si ya tienes un terapeuta que funciona, no se toca: me coordino con él encantado. Lo que importa es el equipo alrededor de ti, sea el mío, el tuyo o la mezcla.
Claro: es uno de los usos más valiosos de una consulta privada y una parte importante de la mía: revisar con calma un diagnóstico o un tratamiento en marcha, explicarte qué veo y darte un mapa claro de opciones. Sin drama y sin faltar a nadie: una segunda opinión no es una traición a tu médico: es un derecho de paciente informado.
Sales con un informe razonado que puedes usar como quieras: para confirmar el rumbo con más tranquilidad, para proponerle ajustes a tu psiquiatra o para cambiar si decides cambiar. La decisión es tuya; mi trabajo es que la tomes con datos.
En las clínicas con varios psiquiatras, sí, y es un derecho razonable, porque la sintonía terapéutica es ingrediente activo del tratamiento. En mi caso la respuesta es más simple: en HAGNES el psiquiatra soy yo, así que lo que ofrezco es una relación directa. Y si no conectáramos, te lo pondría fácil: informe completo y orientación honesta hacia un compañero que encaje mejor.
Mi objetivo es que te trates bien, conmigo o con quien te vaya mejor.
Una última pregunta: la del siglo XXI.
Este psiquiatra, no. Y lo digo con conocimiento de causa: has llegado hasta aquí precisamente informándote, probablemente con preguntas ya formadas, y eso no estorba a la consulta: la mejora. El paciente que llega leído pregunta mejor, entiende antes y decide con más criterio. Trae tu lista: la trabajamos juntos.
Lo único que la información no puede darte es lo que viene después: la evaluación de tu caso concreto, con tu historia y tu exploración delante. Esa parte es la mía. La tuya ya la has hecho. El siguiente paso está en contacto.
Dr. Federico LópezMédico psiquiatra · Nº colegiado 4116760 · Última revisión: julio de 2026Presencial en Sevilla (HAGNES Medical, San Bernardo) o por videoconsulta para toda España.
También puedes escribir por WhatsApp o llamar al 610 948 546.